Achicoria

Sinónimos: Barbe de Capuchinos, los marineros de azul
Nombre científico: Cichorium intybus L.
Familia: Compuestas / Asteráceas (familia de la margarita)

Hábitat

Componentes

Compuestos amargos, derivados de ácido cafeico, flavonoides, hidroxicumarina, inulina y pentosanos.

Descripción

Si sales a buscar achicoria en un día nublado o por la tarde, bien podrías pasarla por alto. De día, al sol, encontramos a estas flores azules formando hileras, mientras que por la tarde o en días nublados solo encontraremos sus tallos, pilosos, huecos y ásperos. Estos rígidos tallos pueden llegar a crecer hasta un metro de altura, pero sus hojas resultan tan insignificantes que la planta al completo se torna invisible a nuestros ojos. Solo al nivel del suelo encontramos algunas hojas, dispuestas de forma radial, en rosetas, y recordando a su pariente, el diente de león. ¿Y qué ocurre con los pétalos? La achicoria abre sus flores de color azul vivo, en ocasiones blancas o rosas, entre julio y septiembre, pero solo por la mañana y siempre y cuando haya salido el sol, hacia el cual dirige su corona. Solo florecen durante un día, cerrándose a continuación con tal firmeza que parecen extensiones de los extremos de los tallos. La achicoria puede ser identificada con certeza gracias a su amargo látex, que transcurre por todas las partes de la planta.
Con su raíz fusiforme y alargada que la mantiene anclada al suelo, esta planta requiere suelos densos y arcillosos, pudiendo encontrarla normalmente en los bordes de caminos, taludes, terrenos baldíos y páramos.

Aplicación

Los trastornos digestivos y las impurezas de la piel a menudo van de la mano. Se utiliza externamente como tratamiento depurativo y también ayuda en el tratamiento de las pieles con manchas.

Información interesante

En tiempos pre-celtas, la achicoria, era una planta sagrada, muy venerada considerada como la encarnación de la planta de la diosa de la vegetación, la hija de la Madre Tierra. El dios del sol, hijo de los altos cielos, era su cónyuge. Con sus ojos azules, la achicoria estaba constantemente mirando a su amado.
Los griegos tenían una visión similar. Para ellos, la achicoria era la ninfa Clitia, amada de Apolo, el dios del sol radiante, que se debilitó y murió cuando su amor no fue correspondido. La achicoria fue considerada como el símbolo del amor fiel, a menudo relacionada con la espera en vano.
Muchos cuentos de hadas y leyendas recogen esta imagen y convierten la achicoria en la princesa encantada joven que prefiere pasar su vida como una pequeña flor a renunciar a su amado, que ha viajado a las cruzadas.
Las jóvenes arrancaban los brotes de achicoria y los colocaban en sus corpiños. Si la flor se abría significaba que el ansiado amor seguramente vendría.

La planta en nuestros productos

La achicoria completa la composición de los Sprays Curas Intensivas Dr. Hauschka 02 y 03.

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