La primera manteca de mango de cultivo biológico en el mundo

  • Fruta del mango

    Fruta del mango

  • Árbol del mango

    Árbol del mango

Manteca de mango - Hasta ahora los fabricantes de cosmética no disponían de esta materia prima tan importante en calidad bio. Ahora esto ha cambiado, Dr. Hauschka acaba de iniciar un proyecto para producir la materia prima en la India. Tanto el proyecto como la materia prima han superado con éxito la fase de experimentación. El resultado: a partir de ahora, Dr. Hauschka fabricará sus productos exclusivamente con manteca de mango de cultivo biológico. La materia prima en calidad bio tiene su precio. Para Dr. Hauschka, merece la pena.

Más información acerca de la manteca de mango biológica

Christine Ellinger es la impulsora del cultivo biológico de la manteca de mango. Ella trabaja en WALA Heilmittel GmbH, el fabricante de los cosméticos Dr. Hauschka, y se dedica a la compra de materias primas. El deseo de WALA es extender la agricultura de producción biológica por todo el mundo, puesto que el cultivo biológico es sinónimo de menos abonos químicos y menos pesticidas. Tal y como comenta Christine Ellinger: "Esto beneficia al hombre y a la naturaleza en la misma medida". Para la responsable de compras de materias primas de WALA, era incomprensible que los mangos se cultivasen en calidad biológica certificada y, no obstante, sus semillas no se procesaran. "Los frutos acaban ofreciéndose en el mercado como fruta fresca. No obstante, la mayoría acaba en manos del consumidor en forma de zumos o fruta deshidratada", explica Christine Ellinger. Queda la cáscara y el hueso. Fue precisamente este hueso el que despertó el interés de Christine Ellinger, por ser el que contiene la semilla con la valiosa materia prima.

Manteca de mango de cultivo biológico - Un proyecto de producción

El mango crece en muchos países del mundo. Christine Ellinger viajó por distintos continentes y acudió a muchas reuniones hasta que, en el año 2008, encontró en el indio Nanalal Satra a su colaborador ideal. Nanalal Satra es el director de Castor Products Company, la empresa que desde hace algunos años elabora para WALA aceite de ricino prensado en frío en calidad bio. "Nanalal Satra entendió desde el primer momento lo qué necesitábamos", comenta Christine Ellinger. Aún así, tuvo que pasar bastante tiempo hasta que pudimos aclarar numerosas cuestiones relativas a la producción de manteca de mango de cultivo biológico. Con este proyecto Christine Ellinger entró en un terreno nuevo ya que WALA, ante la falta de alternativas, había estado comprando la manteca de mango como materia prima terminada. Era necesario aclarar numerosas cuestiones: "¿cómo sacar las semillas de mango del hueso?, ¿y cómo desprender después la manteca de la semilla?, o ¿cómo garantizar que la manteca de mango se mantenga estable sin conservantes?" "Al principio no sabíamos qué cantidad de frutas requeriríamos para cubrir nuestras necesidades de manteca de mango de cultivo biológico", explica Christine Ellinger. Para dar una respuesta a todas estas cuestiones comenzamos en el año 2009 con las pruebas de producción.

Para conseguir la manteca de mango, lo primero que debe hacerse es dejar que el hueso se seque al sol durante unos días. Tras este procedimiento, se pueden abrir los huesos y extraer las semillas, que también deberán secarse. Todo un reto, puesto que poco después de la recolección comienza la temporada de lluvias. Por eso generalmente parte de las semillas deben terminar de secarse en el horno. Para reducir al máximo posible el uso de energías no renovables, Nanalal Satra y WALA apuestan por la energía solar. "Hemos encargado un estudio para averiguar cuál es la mejor forma de secar las semillas con energía solar", expone Christine Ellinger. En cuanto todas las semillas están secas, se envían por barco a Alemania, donde se extrae la valiosa manteca de mango de cultivo biológico. El objetivo de WALA es poder adquirir la manteca de mango directamente de la India para que un porcentaje mayor del valor añadido quede en el país. No obstante, ya se ha logrado crear una cadena de valor añadido: los huesos y semillas de los mangos ahora no se desechan ni se queman, sino que son transformados en una valiosa materia prima. La buena noticia para Nanalal Satra: ahora puede contratar a 40 trabajadores temporeros más durante la temporada de producción de semillas de mango de cultivo biológico.

Manteca de mango: la materia prima de suave fundido

La consistencia de la manteca de mango es muy parecida a la de la manteca de cacao. Cuida la piel, la nutre con diversos ácidos grasos y se encarga de que permanezca hidratada y suave. La manteca de mango resulta un aliado excelente para atenuar las arrugas y cuidar la piel áspera. Ofrece incluso una ligera protección solar. La manteca de mango también es comestible, por lo que también es utilizada en la fabricación de chocolate.

Manteca de mango de Dr. Hauschka

Los siguientes productos contienen manteca de mango de cultivo biológico:

Aceite esencial de rosas de Etiopía

  • Los pétalos de rosa del macizo alto de Etiopía pesan el doble que los de otros países productores.

    Los pétalos de rosa del macizo alto de Etiopía pesan el doble que los de otros países productores.

  • De estas rosas proviene el primer aceite de rosas producido en África de calidad ecológica.

    De estas rosas proviene el primer aceite de rosas producido en África de calidad ecológica.

  • En Etiopía, por su cercanía geográfica al Ecuador, la recolección de las rosas dura ocho semanas, en lugar de cuatro.

    En Etiopía, por su cercanía geográfica al Ecuador, la recolección de las rosas dura ocho semanas, en lugar de cuatro.

Cuando hablamos de aceite de rosas, pensamos antes en Turquía, Bulgaria, Irán o Afganistán que en Etiopía. Pero en las tierras del macizo alto de Etiopía, famosas por su café, las condiciones son muy favorables para el cultivo de la rosa damascena, de la que se obtienen aceites esenciales de extraordinario valor.

Más información acerca del aceite esencial de rosas

En el año 2005, con ayuda de WALA Heilmittel GmbH, el etíope Fekade Lakew empezó a cultivar la rosa damascena en una extensión de seis hectáreas con procedimientos biodinámicos. A día de hoy, ha conseguido ampliar dicha superficie hasta alcanzar 25 hectáreas. En 2012 se destiló por primera vez aceite esencial de rosa. Es el primero de los aceites de rosa elaborado de forma biodinámica en África Central, al sur del Sahara. 

WALA, fabricante de los remedios naturales WALA y de los cosméticos Dr.Hauschka exige conforme a sus requisitos de calidad,el empleo de materias primas procedentes de cultivos biodinámicos o biológicos controlados siempre que sea posible. Es sumamente importante establecer nuevas relaciones con socios proveedores de materias primas.

La explotación productora de rosas de la empresa Terra PLC está situada a 2900 metros de altitud, en Debre Birhan, a unos 125 kilómetros al norte de la capital Addis Abeba. La gran altitud es ideal para cultivar la rosa damascena. Todo empezó en 2002, en un principio con el cultivo de verduras. Después se produjo una fase corta dedicada a las rosas para su venta en floristerías. Sin embargo, debido a las heladas, que a veces cubren el macizo alto, Fekade Lakew se decidió a cultivar exclusivamente la rosa damascena, la más resistente. El contacto con WALA se estableció con rapidez, además estaba entusiasmado con el proyecto. "Hacía tiempo que pensábamos en probar el cultivo de rosas en esta zona situada cerca del Ecuador", sostiene Ralf Kunert, director gerente de naturamus GmbH. Cuanto más cerca del ecuador crecen las plantas, más se prolonga su floración. En Debre Birhan florecen durante ocho semanas, mientras que en los países productores de rosas habituales como Bulgaria, Turquía o Irán, las rosas florecen durante cuatro semanas. "Es una ventaja enorme," manifiesta Ralf Kunert, "porque para la cosecha de la misma cantidad de pétalos de rosa se dispone del doble de tiempo". Esto significa que la gente no trabaja bajo tanta presión, se necesita menos mano de obra para su recogida, pero se puede utilizar durante un tiempo más largo, e incluso se puede mantener su ocupación constante. Además, la calidad de las rosas se puede supervisar mejor mientras dura su recogida y la destilería funciona sin tener que detenerse. Las rosas de Etiopía, además, tienen otra ventaja: cada uno de sus pétalos pesa cuatro gramos, el doble de lo que pesan los pétalos de los otros países productores de rosas. Donde los pétalos pesan de dos a dos gramos y medio.

WALA asume responsabilidad social

Para impulsar el proyecto, WALA donó los esquejes. Nueve años más tarde se han convertido en rosales de considerable tamaño. Con el fin de que las rosas recibieran los cuidados correctos desde el principio, WALA puso a disposición de Fekade Lakew y sus empleados, un asesor para que les prestara apoyo en todo lo que se refiere al cultivo biodinámico. Este asesor visita varias veces al año en intervalos regulares la explotación para asesorar y aconsejar a los campesinos de Etiopía en materia de agricultura biologica. En 2012 se realizó por primera vez una auditoría que certifica el cumplimiento de las directrices Demeter y "fair for life", normativa estándar para regular el comercio justo. El objetivo era garantizar el cumplimiento de los altos estándares de las materias primas con las que WALA elabora sus productos. Los gastos corrieron a cargo de WALA. En 2012 también se construyó una nueva destilería. El proyecto se ha llevado a cabo en Etiopia con fondos de WALA y por orden del Ministerio Federal alemán para la Cooperación y Desarrollo (BMZ) y la organización alemana Sociedad para la Cooperación Internacional (GIZ) GmbH. La Constructora de destilerías es una empresa bulgara cuyo contacto fue facilitado por WALA. "Para nosotros es importante que se desarrollen conocimientos y proyectos en los países de nuestros socios. El lema de WALA es "ayudar para promover la autoayuda", explica Ralf Kunert. El objetivo de cada proyecto de WALA para la obtención de materias primas es extender el cultivo biodinámico por todo el mundo. Se presta ayuda económica a los socios en sus lugares de origen y se les apoya con conocimientos y saber hacer. WALA se compromete por contrato a comprar las materias primas. Esto proporciona seguridad a los socios para poder planificar su producción y cumplir con el pago de los sueldos a sus empleados. WALA tiene en cuenta en sus relaciones laborales que las condiciones de trabajo y los sueldos sean adecuados y que la relación con el medio ambiente sea responsable y se base en el respeto a la naturaleza.

Una hectárea de rosas para un kilogramo de aceite esencial de rosas

Para obtener la rosa que se emplea en casi la totalidad de productos cosméticos Dr. Hauschka y en muchos medicamentos WALA, se necesita alrededor de una hectárea de terreno para producir un kilogramo del valioso aceite esencial. Nuestra empresa se ha comprometido a quedarse con todo el aceite producido en la plantación de rosas durante los próximos diez años. "Después, Fekade Lakew también podrá ofrecer su aceite de rosas a otros compradores", dice Ralf Kunert. "No queremos que nuestros socios dependan económicamente exclusivamente de nosotros, sino que puedan vender su producto a varios clientes y disfruten de cierta autonomía". Entre tanto, Fekade Lakew ha arrendado otras 14 hectáreas de terreno en Angolela, a diez kilómetros de distancia. El estado solo autoriza la propiedad privada de pequeñas superficies de terreno para necesidades propias. En Angolela ya crecen muchos rosales y cuando los campesinos de los alrededores sigan el ejemplo de Fekade Lakew, se van a multiplicar sus cultivos. Esto podría suceder pronto, porque ya hay agricultores que han manifestado su interés en el pueblo vecino. Si todo va bien, pronto podrán producir también rosas y elaborarán su aceite en la destilería de Terra PLC, recientemente ampliada. Así se extiende el cultivo de rosas en Etiopía y la situación social de algunas personas que viven allí se puede mejorar despacio, pero de forma continua.

Flor de escarcha nativa de Sudáfrica del Cabo de Buena Esperanza

  • Flor de escarcha nativa de Sudáfrica

    Los empleados de Parceval Ltd. Pharmaceuticals

  • Flor de escarcha nativa de Sudáfrica

    Campos de la Planta de la Escarcha

  • Flor de escarcha nativa de Sudáfrica

    Recolección de la escarcha a las siete de la mañana.

  • Flor de escarcha nativa de Sudáfrica

    Recolección de la escarcha a las siete de la mañana.

  • Flor de escarcha nativa de Sudáfrica

    La planta de la escarcha recolectada se pesa en la balanza.

  • Flor de escarcha nativa de Sudáfrica

    La planta de la escarcha (Mesembryanthemum crystallinum).

  • Flor de escarcha nativa de Sudáfrica

    Campos en la plantación Waterkloof.

  • Flor de escarcha nativa de Sudáfrica

    Preparación de los contenedores de plantas.

  • Flor de escarcha nativa de Sudáfrica

    Plantones de la planta de la escarcha. (Mesembryanthemum crystallinum).

  • Flor de escarcha nativa de Sudáfrica

    Plantones de la planta de la escarcha. (Mesembryanthemum crystallinum).

Esta planta de Sudáfrica, conocida como planta de la escarcha, es resistente a altas temperaturas y se utiliza en todos los preparados Dr. Hauschka Med para la piel. Visitamos a Ulrich Feiter que cultiva la planta de la escarcha. A WALA y Ulrich les une una larga historia.

Más información acerca de la planta de la escarcha

Son las siete de una mañana de invierno en Sudáfrica, los ibis escarlatas emiten sonidos que rompen la tranquilidad que reina en este paraje. Acaba de salir el sol cuando siete empleados de Parceval Ltd. Pharmaceuticals comienzan a recolectar las plantas de la escarcha que crecen en los campos de la plantación Waterkloof pertenecientes a la empresa. En esta mañana del mes de agosto el termómetro marca la temperatura de 14 grados Celsius. Una temperatura fresca si se compara con los 45 grados a los que asciende el termómetro en el caluroso verano. Puesto que el crecimiento de las plantas ha sido exuberante, esta mañana el objetivo de cosechar 1,5 toneladas se logrará en tres horas de trabajo. Alrededor de diez toneladas de la planta de la escarcha (Mesembryanthemum crystallinum) con certificación ecológica se producen con procesos biodinámicos en la plantación de Waterkloof de la empresa Parceval Ltd. Pharmaceuticals. Los trabajadores de la plantacion son responsables de la obtención de semillas, producción de compost, reproducción de los esquejes y también de la cosecha. Cultivan la planta de la escarcha durante los meses de invierno porque crece más rápido y tiene más humedad. En su emplazamiento natural se reconocen sus rasgos característicos. Como planta pionera que es, crece en superficies que presentan un ecosistema en desequilibrio.

Ulrich Feiter es el fundador y responsable de Parceval Ltd. Pharmaceuticals. La colaboración con WALA comenzó ya en 1986. En aquel tiempo, era estudiante de horticultura y estaba haciendo unas prácticas de dos años en los diferentes departamentos de WALA para conocer, entre otras cosas, los procesos rítmicos de elaboración con los que se crean extractos acuosos para conservar las plantas medicinales, las llamadas tinturas madre. Con estos conocimientos en el equipaje y el encargo de WALA de elaborar tinturas madre a partir de la planta Bryophyllum, nativa de zonas más cálidas, partió para Sudáfrica. Ulrich Feiter no entiende su tarea únicamente como la dedicación a producir pedidos por encargo. "Nunca se trató de los beneficios", cuando se le pregunta por su misión. Se trata más bien de continuar con una idea, la de construir puentes para ayudar a África. Por eso en 2005 fundó AAMPS, Association for African Medicinal Plants Standards, que ha publicado recientemente la descripción de más de 50 plantas medicinales africanas para hacer posible su utilización. Y por esto también está preparando la creación de una fundación para los empleados en la actualidad, por la que la plantilla de Parceval participará en los beneficios de negocio y contará con capacidad de decisión en la actividad empresarial. Un gran desafío que requiere mucha paciencia y muchas horas de conversación para desarrollar una noción de responsabilidad en común para todos. Aún siendo difícil, es sin duda un paso en la dirección correcta hacia el futuro.

Ricino ecológico de la India

  • Ricino ecológico de la India

    En muchos lugares de la India las mujeres tienen que ir a pie a buscar agua.

  • Ricino ecológico de la India

    Shailesh Vyas de la ONG Satvik asesora a campesinos que practican agricultura ecológica en Kutch.

  • Ricino ecológico de la India

    Cosecha del ricino.

  • Ricino ecológico de la India

    Cápsulas de ricino recolectadas.

  • Ricino ecológico de la India

    Nananal Satra produce en su prensa aceite de ricino ecológico certificado.

  • Ricino ecológico de la India

    Los sacos para el transporte de semillas de ricino con etiqueta ecológica y número de registro ayudan a controlar que solo los frutos maduros con certificación ecológica lleguen a la prensa de aceite Ricino (Ricinus communis).

  • Ricino ecológico de la India

    Ricino (Ricinus communis) con frutos en proceso de maduración.

  • Ricino ecológico de la India

    La población local de Jadsa cultiva ricino.

  • Ricino ecológico de la India

    La empleada de WALA, Christine Ellinger, escucha los deseos de los vecinos del pueblo de Jadsa y regala a las mujeres cosmética Dr. Hauschka.

El aceite de ricino es un ingrediente que forma parte de una serie de tratamientos Dr. Hauschka y es la base de los aceites de baño Dr. Hauschka. Cuando WALA quiso transformar la calidad de esta materia prima, comprobó no era posible conseguir aceite de ricino de calidad ecológica a nivel internacional. Christine Ellinger, encargada de compras de materias primas de WALA, en 2005 pensó que esa situación se podía cambiar y se puso en contacto con campesinos que cultivaban sus tierras con procedimientos de agricultura ecológica y la ONG Satvik.

Más información acerca del ricino biológico

En 1995 unos campesinos indios con una orientación ecológica fundaron la ONG Satvik. Su objetivo era promover los cultivos ecológicos con las denominadas técnicas de recolección del agua en la región árida de Kuch, al norte de India. Cuando en 2001, después de un fuerte terremoto, unas 20.000 personas perdieron la vida era  necesario e importante implantar un modo de cultivo. Que tuviera bajos costes y que al mismo tiempo conservara la fertilidad del suelo y que incluso la aumentara. Se necesitaba la intervención de Satvik.

El primer aceite de ricino con certificación ecológica

En 2005, la solicitud de colaboración de Chistine Ellinger, nutricionista y técnica agraria, llegó a Satvik en el momento adecuado. Los campesinos ya estaban aplicando criterios ecológicos en sus labores de cultivo, sin embargo no contaban con una certificación ecológica oficial. WALA, con su ayuda financiera y su larga experiencia, contribuyó a la actividad de asesoramiento de Satvik y a la certificación por el IMO (Institute for Marktecology). Los criterios ecológicos de la cadena de producción que van desde el cultivo de la planta a la elaboración del aceite de ricino. Este aval de control independiente examina desde el punto de vista ecológico los productos, la agricultura, la elaboración, la importación y la distribución según la normativa legal de la UE que regula la agricultura ecológica. Así en 2005 comenzó una colaboración que se convirtió en una primicia mundial: el aceite de ricino con certificación biológica.

Mi visión es el uso exclusivo de semillas ecológicas para la producción del ricino

Desde 2005 Nanalal Satra, propietario y gerente de Castor Products Company de Nandgam (Kutch), está en contacto con WALA. Después de recibir el estímulo de la solicitud de información de Christine Ellinger y por mediación de Satvik, desde 2007 produce aceite de ricino prensado en frío a partir de las semillas de cultivo ecológico que les compra a los campesinos de la región con certificación ecológica. Se paga un precio de alrededor de un 15 a 18 por ciento más alto en comparación al que se paga por las semillas de ricino convencional. Entusiasmado por la producción ecológica, en 2009 desarrolló otra línea de producción certificada por IMO en la que elabora exclusivamente aceite de ricino de calidad certificada ecológicamente. Nanalal Satra emplea los beneficios suplementarios que obtiene de la venta de este aceite de ricino ecológico para la construcción de espacios sociales para disfrute de sus trabajadores y la promoción e implantación de la certificación de los cultivos ecológicos entre los campesinos, así como para hacer posible la instalación de gas biológico en las cocinas de los campesinos. Ya son 50 las familias de campesinos que poseen una vaca y pueden preparar sus comidas con gas biológico. Es una bendición en la región árida de Kutch, con muy pocos árboles.

La independencia económica es el mayor objetivo

Actualmente las superficies agrícolas de alrededor de 140 familias que producen alrededor de 277 semillas de ricino en unas 1.175 hectáreas están certificadas ecológicamente y así se aseguran unos ingresos adicionales. La producción anual de 60 toneladas de aceite de Nanalal Satras supera con creces la demanda de WALA, por lo que desde hace un tiempo colabora con otros socios comerciales. "Refleja perfectamente nuestra idea", explica Christine Ellinger. En resumidas cuentas, se trata de estimular la actividad de sectores de producción en una región con déficits estructurales de tal manera que sean capaces de desarrollar una base sólida para poder subsistir por sí mismos y ayudar a las personas que viven en esos lugares a tener independencia económica y mejores condiciones sociales. Además del asesoramiento en temas económicos, la ONG lleva a cabo programas de educación y salud. También Christine Ellinger se interesa por los aspectos sociales en sus visitas. En su última visita a la zona, Nanalal Satra le enseñó con orgullo las mejoras realizadas en los espacios sociales para los empleados, lo que alegró realmente a Christine Ellinger. Los encuentros con culturas diferentes dan variados frutos. 

Rosas de Afganistán

  • Rosas de Afganistán

    Niños jugando con los pétalos de rosa recién recolectados.

  • Rosas de Afganistán

    Proyecto de rosas en Nangarhar. Los campesinos saben que la organización Ayuda Alemana Contra el Hambre lleva la contabilidad de las cosechas producidas.

  • Rosas de Afganistán

    Los pétalos de rosa recién recolectados se introducen en los calderos de la planta destiladora.

  • Rosas de Afganistán

    Para la obtención de aceite de rosas, los pétalos de rosa se hierven en calderos. Cuando se han llenado con suficiente agua, los trabajadores tapan las calderas y por las tuberías de condensación se extrae el vapor de agua.

  • Rosas de Afganistán

    Después de la destilación de las rosas, quedan los restos de los pétalos hervidos que una vez secos se cortan en bloques para ser utilizados como material combustible.

  • Rosas de Afganistán

    Otra parte de los pétalos de rosa se seca, para ser utilizados por ej. en los extractos de aceite.

Hay que tener en cuenta que el 80 por ciento de la demanda mundial de heroína proviene de Afganistán. Para combatir el comercio del opio a largo plazo y ofrecer una alternativa para asegurar la subsistencia de las familias, se cultiva la rosas damascena. Desde el 2004 unos 700 campesinos la cultivan en una superficie de más de 100 hectáreas con el fin de la extracción de su preciado aceite. Este proyecto se inició por iniciativa de la organización Ayuda Alemana contra el Hambre. Con la producción de aceite de rosas se ha recuperado una tradición afgana. En la actualidad se está produciendo una gran cantidad de aceite de rosas que se vende principalmente a WALA, ya que ha apoyado el proyecto desde el principio.

Más información acerca de las rosas de Afganistán

El interés de WALA por el aceite de rosas de Afanistán se remonta hasta el verano de 2006, momento desde el cual ha proporcionado apoyo al proyecto con su experiencia y conocimiento. Con esta cooperación, el fabricante de cosmética natural ha ganado una fuente adicional de esta preciada materia prima, en un escenario en el que la demanda de aceites procedentes de plantas de cultivo ecológico crece continuamente. La disposición de los granjeros a la hora de certificar sus procesos conforme a los requisitos de la cosmética natural facilitó la colaboración entre WALA y la organización Ayuda Alemana Contra el Hambre.

www.welthungerhilfe.de/afghanistan-rosenprojekt.html

Fragancia de rosas en el desierto: Irán

  • Fragancia de rosas en el desierto: Irán

    Los campos de rosas del valle de Lalehzar por la mañana temprano.

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    Con los cuidados adecuados, las rosas crecen muy bien en medio del desierto. Vista de un campo de cultivo biodinámico destinado a pruebas en Mehdi Abad.

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    En el valle de Lahlezar todos ayudan durante las fechas de la recolección de la rosa.

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    Recolección de la rosa en Mehdi Abad.

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    En el valle de Lalehzar todos ayudan a transportar de inmediato las rosas recolectadas a la destilería del pueblo.

  • Fragancia de rosas en el desierto: Irán

    Los propietarios de los campos de rosas obtienen un recibo por las rosas que han suministrado. A continuación, pueden recoger su pago.

  • Fragancia de rosas en el desierto: Irán

    El valioso aceite esencial de rosas y el agua de rosas se obtienen mediante destilación al vapor de los pétalos recién recolectados.

  • Fragancia de rosas en el desierto: Irán

    Los capullos secos de la rosa damascena son la base para la extracción del aceite que sirve para elaborar p. ej. el Aceite Corporal de Rosas Dr. Hauschka.

  • Fragancia de rosas en el desierto: Irán

    Homayoun Sanati fundó la Zahra Rosewater Co. en Irán, donde entre otras plantas, se cultiva la rosa damascena con calidad ecológica.

  • Fragancia de rosas en el desierto: Irán

    La Zahra Rosewater Co.de Irán está comprometida en muchos proyectos sociales, por ejemplo en la construcción de un orfanato para niñas en la ciudad de Bam, que sufrió grandes destrozos a consecuencia de un fuerte terremoto.

El aroma a rosas está en el aire. Hans Supenkämper y Mahdi Maazolahi pasan entre los altos árboles que se recortan en el cielo azul por el camino que bordea el edificio de la destilería y llegan al lugar donde se macera el compost. Las montañas que se divisan al fondo con una altura de 4000 metros aún están cubiertas de nieve, pero ambos hombres, tan diferentes entre ellos, empiezan a sentir el fuerte calor del mediodía. El agricultor Supenkämper, un hombre corpulento de mirada tierna, asesora en su calidad de empleado de WALA, a los campesinos de Irán en materia de agricultura ecológica. Hoy se encuentra junto a Mahdi Maazolahi, asesor en temas de agricultura de la Zahra Rosewater Company, en los campos del pueblo montañés Mehdi Abad para inspeccionar el compost que se puso a macerar el otoño anterior.

Más información acerca del cultivo en Irán

Cáscaras de pistachos para el compost

Mahdi Maazolahi, un hombre de baja estatura con abundante cabello negro y rostro redondo, con cuerpo ágil está junto al corpulento alemán que lleva un sombrero marrón claro. Las cáscaras de pistachos se han desintegrado completamente, la tierra resultante está suelta y tiene el grado de humedad adecuado y un olor agradable. Con cuidado, vuelven a tapar la pila de compost con la cubierta que impide la excesiva evaporación en una zona climática con condiciones similares a las del desierto. Es algo parecido a un milagro el que las rosas crezcan de un modo tan exuberante, en un paisaje caracterizado por la falta crónica de agua. Apenas hay árboles, solo algún retazo verde que cubre el suelo duro de esta región aislada y montañosa. Un silencio espeso envuelve a las recolectoras en el campo contiguo, mientras cortan en silencio las rosas. Se han atado un saquito a la cintura donde guardan las flores que recolectan. Cuando lo tienen lleno, vierten su contenido en sacos más grandes que después los hombres transportarán a la destilería. Sus siluetas con sus ropajes y sus velos de vistosos colores destacan entre los tonos rosados de los rosales floridos. Los campos de Mehdi Abad son destinados a la empresa Zahra Rosewater Company que, en colaboración con WALA, los cultiva mediante procedimientos biodinámicos. Zahra obtiene la mayor cantidad de aceite esencial de rosas y agua de rosas en el valle de Lalehzar, ubicado a 2200 metros de altura, en la zona central de Irán. Al fundador de Zahra Rosewater, Homayoun Sanati, le gusta contar cómo una vez, durante una comida en esa zona, les sorprendió el sabor intenso de la menta que allí se cultivaba. De esta anécdota a la decisión de cultivar rosas en el terreno que había heredado de su padre Abdul-Hossein Sanati solo había un paso. En la actualidad, 1500 campesinos colaboran con Zahra Rosewater Company, un 50 por ciento de la empresa pertenece a la fundación Sanati, una institución fundada por el abuelo de Homayoun Sanati.

Tras las huellas del secreto de Europa

Haj Ali Akbar Sanati (1858-1938),un comerciante curioso, oriundo de Kerman, una ciudad iraní ubicada en un desierto. En 1901 se puso en camino a pie para buscar el secreto del éxito de Europa. Su camino le llevó a atravesar la India y los territorios del Imperio Otomano hasta llegar a Viena. Estuvo diez años de viaje hasta que su camino de vuelta a Kerman le llevó a atravesar Rusia y Asia Central. Llevaba la respuesta en su equipaje: la formación y la industria eran el secreto que había estado buscando todo ese tiempo. Se decidió a fundar una pequeña y tranquila ciudad en su lugar de nacimiento. Con una fábrica textil y un orfanato que no solo se dedicaba a alojar a los niños, sino que les procuraba educación y enseñanza, además de formación profesional para trabajar en la industria. Adoptó como apellido la palabra farsi Sanati, que traducida significa "industrial". En aquel entonces, en Irán no se usaban apellidos. Muchos niños huérfanos se hacían llamar con el apellido Sanati. A principios de la década de los 60, el padre de Homayoun Sanati, además, creó un museo de arte moderno y una biblioteca que siguen en funcionamiento hasta la actualidad en el recinto del orfanato.

Los niños son nuestro futuro

"Les tenemos que enseñar a pensar y no obsesionarnos con que aprendan cosas de memoria como en las escuelas estatales." Los ojos de Homayoun Sanati brillan cuando habla sobre su nuevo proyecto. Tras la muerte de su padre en 1974, entre otras tareas, asumió la dirección del orfanato. Desde que en 2006, el profesor de química Ali Mostafavi fuera designado gerente de Zahra Rosewater, pudo dedicar más tiempo al orfanato de la fundación Sanati. Además del orfanato para chicos en Kerman, también hay otro para niñas en la ciudad de Bam, que fue destruida hace unos años por un fuerte terremoto. En Kerman también hay un parvulario para niños con discapacidades, así como una residencia para niñas disminuidas psíquicas, muchas de ellas han sufrido situaciones de violencia o mal trato en el seno de sus familias. Ofrece protección y vivienda a un total de 200 niños. Para Homayoun Sanati, los niños son el futuro de Irán. "Tenemos que dar formación a las madres", dice muy determinado. Ellas son las que enseñan a los niños los valores éticos y las pautas de comportamiento social.

Los meses de las rosas

En los meses de mayo y junio hay un ambiente muy animado y una gran actividad en torno a la destilería de Lalehzar, algo similar a la actividad de una colmena. Los campesinos llegan con prisa en motocicletas, asnos, camiones, tractores o a pie para entregar los pétalos que han recolectado recientemente. A la entrada de la nave del almacén, los pétalos extendidos en el suelo esparcen su perfume; en el lateral hay un empleado situado junto a una enorme balanza. Pesa cada saco lleno de rosas, apunta su peso en un libro y entrega a cada campesino el recibo correspondiente, a continuación tras presentarlo se le retribuirá el pago que le corresponde por su mercancía. "El precio que pagamos es bueno y los campesinos deben saberlo", dice Ali Mostafavi, gerente de Zahra Rosewater. A finales de año, si la facturación ha sido suficiente, Zahra paga las primas a los campesinos que están con contrato. "Claro que también tenemos que invertir en la empresa, dice Mostafavi. Por ejemplo en la compra de una nueva línea embotelladora para alrededor de 20 destilados vegetales diferentes que elaboran –desde agua de menta a agua de heno pasando por agua de una mezcla de cuarenta hierbas- que Zahra produce junto a los aceites esenciales, las sales de hierbas y las tisanas de frutas. Como la temporada de las rosas es corta, Zahra aprovecha los meses restantes en las instalaciones con esta gama amplia de productos.

Aceite de rosas y agua de rosas

En la nave donde se realiza la entrega de las rosas, todo se desarrolla con mucha rapidez. Los empleados vacían los sacos que llegan en el suelo limpio de la nave. Los pétalos no deben aumentar su temperatura, pues el calor hace que pierdan parte de su valioso aceite esencial. Por esta razón, la recolección comienza muy temprano por la mañana, y en el valle de Lalehzar todos echan una mano a no ser que estén enfermos o sean muy mayores. Los empleados de la destilería remueven los pétalos con palas para que se mantengan frescos. Cuando los alambiques de destilación quedan libres en la nave, los pétalos envueltos en lonas azules se transportan y se introducen en la parte superior de las cubetas de la planta de destilación que tienen un volumen de 500 kilogramos. Se añaden 500 litros de agua y se cuecen durante tres horas. Zahra Rosewater elabora más de 900 toneladas de agua de rosas al año; el resultado de esta costosa producción son 150 litros de aceite de pétalos de rosas, cuya calidad se analiza permanentemente en los laboratorios de la empresa. "Nuestro objetivo es aumentar la cantidad de rosas procesadas a 1100 toneladas anuales", dice Ali Mostafavi. En la actualidad tiene motivos para sentirse optimista debido a la firma del contrato de colaboración a largo plazo, por el que WALA se compromete a comprar más de un tercio del aceite de rosas producido, así como también pétalos de rosa secos. Los nuevos campos de cultivo en Shiraz y Dharab contribuirán a este proyecto de crecimiento. Mostafavi está contento por las buenas relaciones comerciales con WALA. En enero de 2008 visitó las instalaciones de la empresa en Alemania, entre los temas tratados estaba el estándar común de calidad.

Instrucción y formación

Los 1500 campesinos que trabajan para Zahra Rosenwater son autónomos. Por medio de contratos con Zahra se comprometen a no utilizar abonos químicos; la certificación pertinente la realiza British Soil Association por encargo de Zahra. "Es un desafío que los campesinos renuncien a tratar las rosas con química", dice Mostafavi, "ya que el estado iraní subvenciona los abonos químicos y, en un principio, los campesinos solo sabían utilizar estos abonos". "La instrucción y la formación en materia de cultivos biodinámicos llevada a cabo por agricultores de WALA como Hans Supenkämper es muy importante para sentar las bases de la colaboración con los campesinos. Zahra, además de los esquejes, pone a disposición de los campesinos también abonos de compost. El empleo de abonos químicos se penaliza con una cancelación del contrato durante cuatro años. "No dejamos a los campesinos abandonados a su suerte", cuenta Homayoun Sanati que tiene la visión de extender la agricultura ecológica por todo el valle de Lalehzar para la cría de vacas, el cultivo de rosas, frutas y verduras. Aunque se lleva un registro de los campesinos que han abonado con química sus campos Zahra, sin embargo, compra sus rosas a un menor precio y su procesado se realiza en una destilería convencional. Los que trabajan con Zahra pertenecen a una misma familia. Este vínculo se quiere acentuar con la publicación regular de un periódico de la que se encarga Mahdi Maazolahi. Contiene novedades sobre el tema de las rosas, perfiles de campesinos, información referente a las fiestas y los pueblos y también unas páginas dedicadas especialmente a las mujeres y los niños. A este vínculo familiar pertenecen también los adelantos de dinero que se facilitan a familias necesitadas y la retribución de una especie de pensión a personas mayores que ya no pueden trabajar o el apoyo legal en caso de disputas. Zahra se ha hecho cargo de la canalización del agua en los pueblos y presta ayuda financiera a las escuelas. Un centro de salud edificado por Zahra garantiza la asistencia sanitaria básica. Se organizan viajes a Kerman para quien tiene que ir a la consulta de un médico especialista. Quien se va a casar, obtiene un crédito a un interés muy bajo de cuatro en lugar de un 14 por ciento, que es el interés que solicitan los bancos iranís. Zahra hace posible que los niños con buenas capacidades vayan a la escuela en Kerman. El objetivo es que una vez hayan recibido una buena formación escolar, regresen a sus pueblos para colaborar con sus gentes. Este concepto está dando buenos resultados. La cuota de desempleo en Lalehzar es la más baja de toda la región. Apenas se percibe el éxodo de la ciudad, extendido en Irán debido a la intervención de los intermediarios que hacen que la agricultura ya no sea rentable. Incluso el Ministerio de Agricultura iraní contempló con simpatía a la empresa y ofreció a Zahra créditos para seguir con su desarrollo. No fue necesario, Zahra se puede financiar con fondos propios e incluso con una parte de sus beneficios puede financiar el orfanato de la fundación Sanati. "En los campos destinados experimentar, cultivamos trigo con y sin abonos químicos y comparamos no solo la cantidad producida, sino también los gastos", explica Ali Mostafavi. Los resultados se los transmitimos a los campesinos, que en base a éstos, pueden decidir si la agricultura ecológica les resulta rentable o no. Se trata de que los campesinos adquieran conciencia de lo que es el cultivo biodinámico de la tierra y se decidan a practicarlo por convencimiento. Aunque en Irán no exista un mercado para productos ecológicos, en Teherán hay únicamente un interés incipiente, Zahra Rosewater cree en su suave revolución ecológica

Los comienzos

El arrullo de las palomas llena el patio interior de la casa de ladrillos ocres que el abuelo Sanati mandó edificar en Kerman. Hoy es la sede de Zahra Rosewater Company y el domicilio de Homayoun Sanati. Los muros del recinto aíslan del estruendo de la ciudad de Kerman, hoy convertida en una urbe de varios millones de habitantes, y un buen lugar para reflexionar sobre los comienzos de Zahra. Después de que Homayoun Sanati y su mujer decidieran cultivar rosas en Lalehzar, fueron a buscar los esquejes de rosa damascena a la región de Kashan en la provincia de Isfahán, conocida tradicionalmente en Irán por sus rosas. Las primeras pruebas que realizaron tuvieron resultados espectaculares. Después de un año y medio, los rosales habían crecido mucho y sus pétalos contenían un 50 por ciento de aceite más que los de las rosas que crecían en Kashan. Los Sanati decidieron empezar a cultivar un campo de rosas con una extensión de 20 hectáreas, aunque los campesinos se mostraban algo reacios a ese nuevo cultivo. Después llegó la revolución iraní. Cuando Khomeini tomó el poder, detuvieron a Homayoun Sanati. Le acusaban de ser agente de la CIA, porque trabajaba para la editorial norteamericana Franklin. Su labor consistía únicamente en traducir al farsi, la lengua que se habla en Irán, obras literarias escritas en inglés y publicarlas allí. Incluso el hecho de que ya había publicado un total de 1500 libros era considerado como delito para con el Islam, por haber mancillado la cultura islámica con la ideología americana. Después de pasar ocho meses incomunicado en prisión en una celda húmeda y sin luz, tuvo que pasar otros cinco años en prisión. En 1983 fue puesto en libertad. Durante todo ese tiempo su mujer se dedicó al cultivo de rosas que para ella fue como cuidar a sus propios hijos. Tanto más doloroso fue comprobar que los campesinos de Lalehzar regaban muy poco las jóvenes rosas: solo una vez en todo el verano en lugar de cada dos semanas. Entonces sucedió una especie de milagro. A pesar de eso, las rosas seguían creciendo, eran de color verde y daban muchas flores. Los campesinos también se quedaron impresionados al ver su estado. A partir de ese momento, empezaron a creer en el cultivo de las rosas, porque vieron que invirtiendo poca cantidad de agua y un mínimo esfuerzo en su cultivo, los resultados de su recolección eran mejores que cosechando trigo o patatas, e incluso mejores que con el opio que hacía tiempo que cultivaban de forma ilegal para poder mejorar algo sus infimos ingresos. "El tiempo que pasé en la cárcel fue positivo", manifiesta Homayoun Sanati con una sonrisa pícara. Viviendo según el consejo de su abuelo "No tener miedo al miedo", pudo sobrevivir y pasar el tiempo en la prisión. Incluso mientras estuvo incomunicado, imaginaba en su mente cientos de versos dedicados a la rosa, que no pudo escribir hasta que no fue puesto en libertad. "Nuestros problemas son también nuestros mayores tesoros", añadió.

Más información:

www.zahrarosewaterco.com

Manteca de karité de Burkina Faso

  • Manteca de karité de Burkina Faso

    Las nueces de karité peladas y secadas.

  • Manteca de karité de Burkina Faso

    Normalmente en Burkina Faso el dinero no llega para que todos los niños puedan asistir la escuela.

  • Manteca de karité de Burkina Faso

    Los frutos del árbol de karité

  • Manteca de karité de Burkina Faso

    Herrmann Schopferer es el encargado del proyecto para la obtención de manteca de karité en Diarabakoko.

  • Manteca de karité de Burkina Faso

    Los frutos de karité pelados y secados adquieren su color oscuro al calentarlos en hornos de barro.

  • Manteca de karité de Burkina Faso

    Después de haberse calentado, las nueces de karité se muelen en el molino que ha sido financiado parcialmente por WALA.

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    La nuez de karité triturada

  • Manteca de karité de Burkina Faso

    Los árboles de karité que alcanzan una altura de hasta 15 metros son sagrados en Burkina Faso.

  • Manteca de karité de Burkina Faso

    Las mujeres se dedican a la obtención de la manteca de karité. Visita de Christine Ellinger, empleada de WALA.

  • Manteca de karité de Burkina Faso

    Las ganancias adicionales obtenidas de la elaboración de la manteca de karité benefician a los niños. Con el dinero obtenido pueden ir a las escuelas de pago.

WALA Heilmittel GmbH colabora desde 2001 en un proyecto en Burkina Faso para obtener  la manteca de karité. En varios pueblos que forman una zona protegida de recolección de nueces de karité con certificación ecológica, las mujeres elaboran la mantequilla de karité (beurre de Karité) siguiendo procedimientos tradicionales. Para muchas de ellas, su venta es una fuente de ingresos imprescindible. WALA contribuye al mantenimiento de estas comunidades comprando la manteca de karité a precios superiores a los que se pagan habitualmente y garantizando su compra a largo plazo. Los pueblos reciben asesoramiento y ayuda para organizar y financiar la certificación ecológica. En agosto 2004, se realizó por primera vez una inspección general de la certificación ecológica que supuso un logro extraordinario en la realización del proyecto.

Más información acerca de la manteca de karité

El país de los incorruptos

Burkina Faso, pero ¿dónde está situado este país? En África Occidental, delimita con Costa de Marfil y Ghana, lo que nos hace imaginar una geografía con vastas extensiones de terreno y muchas aventuras. Este país con paisajes rojizos, negros y blancos modelados por el río Volta, en otros tiempos se llamó República de Alto Volta. Su nombre en la actualidad significa traducido "país de los incorruptos". Burkina Faso está ubicada en un alto macizo, su paisaje está formado por sabanas húmedas, extensiones de matorrales y zonas semidesérticas. Los periodos de sequía han agravado recientemente la situación, ya difícil de por sí, para la subsistencia de una población que vive principalmente de la cría de ganado y la agricultura. Aquí en la periferia de la región del Sahel, la gente sobrevive a base de plantas que se han adaptado a los periodos de sequía. El árbol de karité es una de esas especies. 

El árbol sagrado de la sabana: el árbol de karité

Este árbol de tronco retorcido que alcanza alturas de 10 a 15 metros forma parte de la vegetación natural de una franja de alrededor de 300 km de anchura que se extiende desde Mali, Burkina Faso a Ghana, Togo y Benín. Este es su hábitat natural, el árbol no crece en ninguna otra parte del mundo. Este árbol que da sus primeros frutos a los 20 años y alcanza su edad adulta a los 30 años, que es cuando da su mayor producción de frutos, puede llegar ser muy longevo y alcanzar los 100 años. Sus nueces son frutos carnosos que se denominan drupas y tienen un diámetro de hasta 4 cm, cuando están maduras su cáscara verdosa es comestible. Su contenido en grasas vegetales alcanza hasta un 50%; la mantequilla que se obtiene de sus nueces se utiliza tradicionalmente en Burkina Faso para cuidar la piel y también para cocinar. Por su importancia, está considerado por la población como un árbol sagrado y está prohibida su tala.

El oro de las mujeres: la manteca de karité

Las mujeres son las encargadas de elaborar la manteca de karité. Cuando llega el momento de su elaboración, las mujeres se reúnen en el lugar del pueblo dedicado a esta actividad. Las nueces de karité, una vez secas, se pelan, se calientan en un horno de barro y se trituran en un recipiente que sirve de mortero. La masa de manteca de karité que se obtiene se diluye en agua y se remueve durante 45 minutos. De este modo se puede separar la mantequilla de la masa restante (el proceso se puede comparar a la elaboración de la mantequilla a partir de la leche). Se obtiene una masa de color amarillento con un olor algo picante que es la manteca de karité sin refinar. Una vez elaborada, se transporta a un almacén para guardarla hasta que siga su viaje. La manteca de karité hoy en día es apreciada en todo el mundo.

La manteca de karité para la cosmética Dr. Hauschka

En 2001 se establecieron los primeros contactos entre Burkina Faso y WALA Heilmittel GmbH. El asesor, Hermann Schopferer, que trabajaba por su cuenta y el fabricante de cosméticos naturales Dr. Hauschka hablaron sobre una cooperación. La idea: obtener manteca de karité de gran calidad con procesos tradicionales para elaborar cosmética natural de gran calidad. WALA estaba interesada y aceptó. Hermann Schopferer había fundado y se había encargado de asesorar varios proyectos de autoayuda en África, y en concreto en Burkina Faso. Conocía el país y sus gentes. Para el proyecto de la manteca de karité eligió la zona rica en lluvias del suroeste, a unos 400 km de distancia de Ouagadougou, la capital del país.

Arbustos verdes y barro amarillo

La gente cansada del mundo civilizado encontraría la tranquilidad en Diarabakoko, un pueblo de la región donde se lleva a cabo el proyecto. No hay electricidad, ni teléfono, ni coches que perturben la paz que lo envuelve. Aquí se vive de lo que se produce en los propios cultivos. El mijo es un alimento imprescindible en una dieta que no tiene mucha variación, muy rara vez se come carne. Para obtener algo de dinero, las mujeres y los hombres venden una parte de su cosecha o algún guiso hecho por ellos en el mercado que está a 15 km de distancia. El camino se hace a pie.

Elaboración de la manteca de karité

La cosecha de frutos de karité tiene una larga tradición en los pueblos de la región. Las refinerías extranjeras aprovechaban desde hacía tiempo estas valiosas nueces y las compraban a bajo precio. En el marco del proyecto con WALA, las gentes de estos pueblos han multiplicado sus ganancias, porque venden la manteca que producen. El precio es 7 veces superior al que se paga por los frutos.

Haz algo bueno y mejora

Alrededor de 350 mujeres originarias de dos pueblos de la zona elaboran en la actualidad la manteca de karité para WALA. Las mujeres están organizadas en una asociación de productoras exclusivamente femeninas, como es costumbre habitual y extendida en África. La manteca de karité siempre fue cosa de mujeres, las mujeres dieron el nombre de "IKEUFA“ al proyecto (Faire bien et meilleur de Diarabakoko), lo que quiere decir: haz algo bueno y mejora en Diarabakoko. Todos los puestos de la cooperativa, desde la presidenta a la cajera o la admistrativa, son elegidos por las mujeres del pueblo. A ellas siempre les pertenecieron sus campos, ganan su propio dinero y lo administran de forma independiente. Las mujeres de Burkina Faso son conscientes del proyecto y debaten todas las cuestiones relativas a el. Con las ganancias de la venta de la manteca de karité, las mujeres pueden costear los gastos de las escuelas de sus hijos. Así pueden asistir todos y no unos pocos. Por otra parte, el abastecimiento de alimentos básicos y medicamentos está garantizado.

Manteca de karité de Burkina Faso: los hechos

  • En la fase inicial del proyecto de obtención de manteca de karité, WALA contribuyó al proyecto financiando la actividad asesora de Hermann Schopferer, que realizaba varias visitas anuales al país y se encargaba de establecer los estándares • de calidad, así como de preparar la certificación que tenía lugar cada año.
  • En 2002 se recolectaron los frutos de karité, a partir de los que se elaboró por primera vez la manteca de karité para WALA. El pago por adelantado que las mujeres recibieron de WALA fue mucho más alto de lo habitual para esas tareas. Con este dinero se pudieron financiar las herramientas y materiales necesarios para realizar los envíos, etc. En otoño de 2002 llegó el primer envío de manteca de karité a la sede de WALA en Alemania.
  • En 2003 por primera vez se lleva a cabo con éxito la certificación del proyecto. Se pudo producir toda la cantidad de manteca de karité que WALA precisaba en ese momento. La elaboración a partir de la cosecha de 2004 empieza en agosto. Al mismo tiempo se realiza la certificación anual.

  • WALA garantiza a las mujeres la compra de cantidades fijas del producto y pone a su disposición ayudas para la inversión.